viernes, 29 de octubre de 2010

RECLAMOS MUERTOS





Hierve el frenético deseo
de nadar hacia atrás
en un furioso aleteo
rebeldía y v ano afán

Besos gastados de callado fuego
caricias a Venus sin piel ya
combates sobre al arena de un Coliseo
donde la victoria no se ha de alcanzar

Llora el tiempo bloques de piedra
cegando os ojos del retorno
un llanto helado de aferrada hiedra
roca abrazada y el regreso roto

No hay viento que deje despeinado
el cabello por el tiempo trenzado

Cuando pasa por la trilla del ahora
vive breve el futuro y se transforma
en cadáver para el ataúd del otrora

Saciada de vida la muerte
que mientras se vive se teme
como inevitable suerte
la única certeza existente
Por eso mientra viva
no dejare de querete
mientras llore agua la fuente
29-octubre-2010
(imágenes_ orto y ocaso_el sanwich de la vida)

jueves, 28 de octubre de 2010

PERSPECTIVAS

Escondida entre sierpes
oulta en telarañas de roto cristal
en la espuma que amanece
alli debes estar la escalera de la felicidad
¿Cuántos pasos muertos?
en veredas que asfixia el cenagal
escalones por donde cayeron quebrados los anhelos
condenados por el azar.
¡Como se estrecha el sendero!
¡Cómo cuesta trepar!

A las riberas del camino
Donde se apila el infortunio
Rebosa la sangría del destino
Y sepultada en abismo sucio

Del fondo de la sima se oyen
de los huesos el hedor
del húmedo vacío emergen
mil arpegios del dolor.

Mil hogueras de llamas que danzan
mientras convulsas se abrasan
por el fracaso despeñadas
en la escalera se ven manos aferradas
por el hacha del acaso mutiladas

El fracaso tiene lengua muda
mil vendettas no tejidas
esperan anudar en sutura
palabras aun no dichas

28-OCTUBRE-201O

sábado, 23 de octubre de 2010

BRILLOS A LA DERIVA

Cuentos de ausencias quedaron escritos
En efímeros papiros de arena
páginas de suave granito
entre cabellos de hoguera se consumieron sus letras

La soledad oculta entre faroles mudos
que matan con haces de sombras
extinguido en apagados susurros
de fanales de lenguas rotas

Tras la ausente quedo el sol muerto
lleno de lodo su ojo de fuego
y un cielo de vacio repleto
y en la tierra solo jardines yertos

Ríos de lava y amor
devorados por las fauces de un sol
convertido en cíclope asolador

Una ninfa teje en su bastidor
telas de tímida ilusión
con hebras de agónico fulgor
restos mortales de un dorado esplendor
de un tiempo de oros furiosos que ya murió.

23-octubre-2010

DELIQUIOS

Oleadas de hielo triste
desgarran la carne de la playa
y el océano que se resiste
estrellando en los cantiles sus olas bravas

Desapareció la ninfa del cortejo
lloraron pétalos sus dedos
la canófora quedó presa del espejo
encadenada con destellos
el viento coge sus cabellos
y los enciende de recuerdos

Una hiedra de música líquida
Juguetea entre el barco muerto
de madera rota y frígida
acaricia con espuma la madera de sus huesos

Bajo la piel del mar
hierven danzas de cristal
donde el sol quiere entrar
con su ariete militar
la sirena se desnudará
para lucir su piel de sal

Hay lava rota en los ojos del sol
acechando en castillos de coral
las sirenas suspiran peligrosos vagidos
dulces cantos y puñales entretejidos

reflejos en la mejilla del mar
bordada por senderos
humedades y tafetán
los abismos pudren mil maderos
un sudario cementerio de coral
con el olvido por sepulturero.

22-octubre-2010

domingo, 3 de octubre de 2010



Carencias



Aceros de luz apuñalan la noche
Malherida la Aurora, estertores de agonía
Mataron a la muerte en el horizonte
Manchado de sangre llegó el día

La luna jura venganza
Con sus filos de plata fría
La hemorragia de oro acuchillada
Cuando en los palacios del ocaso se acogía

La emperatriz musa de la poesía aclamada
Entre amazonas de coraza helada
hordas de guerreras pálidas
pueblan la noche como crisálidas

Llueven dorados fuegos
Sobre páramos guerreros
Corazas restallando en destellos
Bajo las praderas azules del cielo
Los ejércitos apenas se vieron

La aurora de pies fríos y`pasos helados
Con fanal de muertos oros
Y destellos anémicos plateados
Combates feroces quedaron en amagos
No es posible unir a aquello que no se puede unir, ni siquiera en poesía.



Los fríos dedos del viento juegan sin orden alguno con mis cabellos. Mientras su frío soplo me anuncia que el verano yace ya bajo los túmulos del hemisferio. Exequias de los colores ruidosos e indolentes, comienza el imperio de las tonalidades austeras y discretas.
Veo a mi vecina Freya, desnuda como siempre, estática y reflexiva. Es la linda y joven yegua que vive bajo el castaño de al lado. La albura de su piel parece estancada en un crucial intento por ser impecable que degeneró en fracaso que no menoscaba en absoluto la clásica belleza de los descendientes de Pegaso. Sus incomprensibles correteos, y impenetrables cabriolas activados por sus sangre briosa y plena de juventud, han jalonado los pulsos de este verano. Sus divertidos relinchos se convirtieron en graciosos arpegios de fondo, que pusieron picos de quebrado en la monotonía de los calores más arrogantes.
En ocasiones la todopoderosa mirada humana se estrelló con la suya, de una dulzura inexpresable. Parecía decirme: “¿Qué miras humano?”, Quizás cuando se echa en el suelo, abrazada por las frescas amenidades de su árbol favorito consigue que me sienta despreciado. Me siento rechazado por no ser caballo, mis caudales se ciñen a la exigüidad del capital humano que quizás no sea mucho. No para ella al menos. Mi objetivo descabellado de apreciar su lujuria equina, intentando identificar a la bella Aspasia o la irresitible Friné en su sinuoso dorso, me llevan a un pensamiento sin precedentes, quizás no podamos asumir, por pura carencia, determinadas bellezas. He aquí la condición humana como limite, como marca, más allá de la cual solo es posible la fantasía mas osada, que no es sólido cimiento para inducciones posteriores.
¿Verá su vida Freya condicionada por que hoy sea domingo?. ¿Sabrá que muchos humanos, de este pueblo, consagraran, con devoción discutible en el mejor de los casos, a una supraentidad creadora este señalado día? Envidio su virginidad intelectual, sin las máculas del miedo al horizonte, al futuro. El conocimiento es una daga de doble filo. La consciencia absorbe nuestra mente en disquisiciones sobre lo inevitable. ¡Bah,! ¡Qué pérdida de tiempo!.
Freya está inmóvil, estática, estatuaria, inmutable. Mientras la apatía que hace retorcerse en nuestro interior la serpiente de la angustia nos aflige. El no hacer nada, la tribulación de no encontrar sentido en nuestras vidas, parece no afectarle a ella. ¡Hermosa criatura ¿Tienes tu el secreto?!. Después de mis horas de intensa especulación mental, de batirme desesperadamente frente a la sensación de creerme sitiado por este extremo, solo desearía que, por un momento, Freya descendiera a la humana condición y con habla inteligible para nosotros nos revelara la solución para estas tragedias atomizadas a la realidad humana. Una yegua adolescente quitándole el pan de la boca a los señores psicólogos. ¡Qué extraordinaria paradoja!. ¡Freya, prometo darte un manojo de jugosas zanahorias si me liberas, si nos liberas!.
Quizás la existencia de un extraordinario ser vivo como ella transcurra en armonía por abandonarse sin rebeldía limitándose a mantenerse a flote en las aguas que nos llevan por el torrente del tiempo. ¡Qué sé yo! Sólo soy un humano no un equino.
Freya se aleja hacia el otro lado de la finca, ¿por qué?. ¡Joder, que maniática obstinación de los humanos por encontrarle a todo un por qué!. Intento descoserme la indumentaria que me confirma como humano, liberarme, y razonar como mi linda vecina. ¿Qué por qué voy al otro lado de la finca? Fácil. ¡Porque existe la otra parte de la finca!..
Quizás la sabiduría de Freya esta muy por encima de la inteligencia humana.
¡Ah! Seguro que Freya volverá a esta parte de la finca, por la misma razón que se fue.

LA GARGANTA 3-OCTUBRE-2010

miércoles, 25 de agosto de 2010

EL PARKINSON

Hiedra de músculos rígidos
Voces de pálido metal
Movimientos lentos e insípidos
telaraña en forma de dogal

Surcos en la boca reseca
En las mejillas mudos lamentos
Miserias de lluvias negras
Que despiertan el movimiento

Trémulas caricias
Tartamudos deseos
Atropelladas delicias
Vida plena solo en sueños

Tentáculos y distonías
Hacen que duela la vida
En lentos pulsos del día
Lagrimas y sed de aguas nigras

Equilibrios de hilo tenue bordados
en los ciegos cantiles del ser
bloqueos obstinados y enraizados
que hacen a la vida caer

Cuerpos encorvados
al amor de fuegos apagados
entre madreselvas encadenados
exilios forzados
Empeños resueltos y juramentados
de hierros con brío forjados
desafíos heroicos y apagados
por nadie festejados

Harapos, jirones, derrotas
vistiendo vidas rotas
victorias en blanco y negro
derrotas de colores plenos

Raíces profundas quebradas
a la tierra convulsas abrazadas
temblores entre las ramas
a la vida con fuerza aferradas

Solsticios de fuerza obstinada
para vidas desesperadas

Ocasos en horizontes cercanos
por voluntades iluminados.


15-AGOSTO-2010

lunes, 23 de agosto de 2010

EL NUEVO JAIME


Que me disculpen los creyentes, o que no, es igual, seguiremos creyendo lo creemos, ellos y yo, al menos. Me parece que ese Dios masivo y multitudinario no es mas que una ilusión, un deseo. Pero sería injusto negarle ciertos méritos, cierta utilidad. No, esperen. Una sola cualidad, que no es poco. La de ayudar a algunos creyentes a afrontar los sinsabores de la vida. Este descubrimiento no nace tras intensas lecturas ni de sesudas reflexiones. Yo me baso en una viñeta que vi en un comic de “Mortadelo y Filemón”, en uno de los inacabables best-sellers del señor Ibáñez. La pedagogía es una flor ubicua, puede estar en cualquier lugar.
En la tal viñeta podía verse una típica representación rural. Juzguen ustedes. Un carro, pachorrudo y casi estático. En su pescante aparecía el señor hortelano con la topografía de lo cotidiano y común abrazada a su adusto perfil. Edad indefinida, con esas exageraciones caricaturescas de las que tanto gusta el señor Ibáñez, descomunales botas, pantalones acribillados de archipiélagos de remiendos, rigurosa faja, aferrada como boa constrictor a su cintura y tosca blusa. Del cual carro tiraba cansinamente un viejo bruto, con la categoría de mula, acreditada por las insignias de sus orejas, grandotas como las de asno, aunque el resto de su obra viva venia determinado por formato de claro origen equino. Esta noble acémila, a juzgar por su cabeza gacha y las miriadas de insectos que evolucionaban a sobre su persona, y esos pellejos transparentes que radiografían una osamenta terminal ya, andaba en el ocaso propio de las bestias muy trabajadas.
Pues bien el labriego sostenía una especie de pértiga que se alargaba hacia delante sobre la cabeza del viejo mulo. De ella colgaba un cordelito a cuyo final aparecía suspendida una suculenta zanahoria, asegurada por un nudo terminante. En tales términos que la zanahoria se balanceaba ante la vista del animal, jugosa y prometedora. La enseñanza que de esto se desprende es mas enjundiosa de lo que pudiera parecer. El mulo, obstinado en alcanzar un fruto que de ninguna manera podía conseguir, tiraba del carro en pos de una pura e inalcanzable ilusión.
Pues la fe puede ser esa zanahoria que nos hace caminar en busca de una quimera. Al margen de que la zanahoria sea real o de plástico, verdadera o falsa, motiva para seguir el camino.
No importa como se le llame, la Naturaleza no es sino un corpus jurídico de leyes insoslayables que rigen la vida en todos los órdenes. ¿Una deidad?, pues se puede llamar así por qué no. Ella no admite los adjetivos con que se adornan a Dios. Si Dios es misericordioso, de bondad infinita, omnisciente y pío. Los protocolos de la Naturaleza no admiten esas prendas. La Naturaleza es inhumana, exhaustiva e inexorable, reglamenta la vida sin detenerse en distingos ni apartes., Es universal. Obliga a los seres vivos a vivir, a todos por igual.
Hay algo seráfico, sublime en los niños pequeñitos, nos delectamos observándolos, y los protegemos. Existen también otras formas de vida menos populares, la bacterias o los virus. Si uno de estos seres entra en el cerebro de un niño, lo arruinará y masacrará sin pararse en consideraciones morales o éticas. No importa que la victima sea una muñeca lindísima e inocente, el virus actuara como cualquier ser vivo, es decir intentara vivir a costa de producir atroces daños en la niñita. ¡Vivir! esa es la consigna para todos. Esta claro la Naturaleza nos considera una forma de vida mas. Mientras que el Dios cristiano nos distinguió, según el Génesis con el galardón de ser la obra principal de su creación.
¿Dios o Naturaleza?, dilema hamletiano
23 agosto 2010